domingo, 17 de enero de 2010

De una llamada luna azul

Hola a todos los que pasan por este blog que intenta mostrar lo que un pequeño humano de 22 años puede llegar a vivir, pensar ( a medias, claro!), imaginar, crear, soñar y demás cosas que tal vez un humano común y corriente le pueda pasar en su extraña existencia. El caso es que sean nuevamente bienvenidos en este año 2010. De todo corazón les deseo un buen año.
Pasando a otro tema que es el narrar lo que me sucedió el día 31 de diciembre del año pasado no tuvo precedentes, realmente, lo los tuvo. Pasare a la narración de ese día.

Resulta que ese día lo iba a pasar completamente sólo por motivos secundarios y alguna que otra elección mía. El caso es que no ocurrió como según yo lo había planeado desde antes de salir de vacaciones, el caso es que resulto absolutamente todo lo contrario a lo que yo hubiese querido. Total que salí a una caseta telefónica a realizar algunas llamadas que necesitaba hacer, saliendo del cyber me puse a caminar al lugar donde tenía que abordar el taxi para regresarme al rancho.
Ambientando la narración iba caminando mirando un poco el cielo estrellado, saliendo de una curva estaba frente de mí una luna completamente llena. Era la luna más hermosa que yo recordaba desde que mi memoria funciona. Podía ver ciertos destellos que emanaban de esa esfera. No seguí caminando me quede parado completamente ante tan hermoso fenómeno. Por un instante ese momento me hizo equilibrar la balanza de la justicia con lo que no pude tener esa noche.

Después de estar 5 minutos parado me decidí a sentarme en un ladrillo que estaba partido a orilla de la carretera, ignoro si ese ladrillo se había caído de algún camión de carga, pero mis piernas agradecieron que estuviera ahí. Se me ocurrió en ese momento de contemplación combinada con mi taciturna tarde-noche escribir esto, pero sería muy tonto regresar al cyber después de haber estado 2 horas. No pude tomar una fotografía porque no poseo cámara y mi celular lo había olvidado (gracias al rancho he podido despojarme de ese yo digital).
Al día siguiente me comentaron que en las noticias dieron la explicación del fenómeno, que se trataba de una luna azul, que se formaba cada no sé cuantos años y blablabla… fue “interesante escuchar el porque de la luna” pero a veces odio la ciencia que trata de explicar cada parcela de la realidad como si esta fuera algo que siempre debemos de estar descubriendo. Mi crítica –sí quieres lector- puede ser romántica, pero lo desconocido es más excitante, es más fácil de aprehender, es más fácil de sentir.

No se sí la vida me permita ver de nuevo ese fenómeno, pero ¿qué importa?, lo que pude pensar y sentir en ese momento no tenía nada que ver con una certeza científica o sobre una ley. Lo que sentí rebasaba todo intento por escribirlo, las palabras me quedan cortas por que no puedo comunicarlo de todo. O quizá para aquellos que les guste el lenguaje y le defiendan, no he encontrado palabras que me dejen satisfecho con lo que quiero decir, pero bueno.
La luna es y será un lunar en la noche (jeje, me lo robe de Delgadillo) y lo que podamos pensar y sentir queda en la memoria.

1 comentario:

Jacqueline dijo...

las mejores lunas a veces las apreciamos solos, las estrellas fugaces con las personas que queremos, las noches de lluvia con la persona amada... y aunque queramos equilibrar la balanza de lo que nos corresponde, siempre la vida y Dios nos recompensan, lo que no sabemos es cómo o cuándo, pero sucede y eso es lo que no esperamos vivir, vivir los milagros, vivir los espectaculos los aconteceres,las distancias, las cercanías..