domingo, 16 de octubre de 2011

Replica a la nueva arma de los narcos: la música de Lic. Alberto Rafael León Ramos

Está replica va dirigida más hacia el contenido explícito de lo mostrado en el artículo que a las propias consecuencias mismas que me hacen pensar sobre lo tratado, ya que me parece más fructífero antes de iniciar un diálogo centrar más la atención sobre algunos puntos, es decir, aclarar algunos conceptos que maneja el autor para no caer en vericuetos para así lograr el objetivo mostrado por el autor que es mostrar la pertinencia de leer con cuidado la situación política e ideológica que atraviesa nuestro país, hechas estas aclaraciones y la encomienda de mi replica doy comienzo.

Antes que nada me es necesario expresar mi agradecimiento al autor de ese artículo por mostrarnos su preocupación al respecto del tema, puesto que sí no hubiese mostrado tal, simplemente esa líneas que nos ha compartido sólo se hubiesen quedado en la mente del autor. El tema central del artículo es la música que surge patrocinada o no por el mismos actores que conforman la llamada "cultura del narco"- como lo ha señalado el autor- es al menos un dispositivo para sumar adeptos a su modus vivendi o al menos para poder establecer en el horizonte del mexicano que es la "cultura del narco" no difiero en esa perspectiva, pero lo que sí quiero hacer explícita es que con el poder que ellos poseen me parece bastante comercial de su parte tener ese tipo de inclinaciones a partir de la música, ¿por qué lo digo? Porque me parece más un mostrarse en el sentido más general, puesto que la música- considero- es una forma de mostrarse en la realidad o al menos de poder reflejar un plexo de la realidad o cómo se diría en la filosofía mostrar una ontología. Cargada, por supuesto, en una tradición que los identifica no como criminales sino como personas dignas de ser mencionadas y con ello refleja un estado consumado del propio hombre al justificar y legitimar por medio de sus grandes hazañas su condición de narcos.

Existe una pregunta que me gustaría exponer y es la siguiente: ¿por qué la música? Independientemente de que la música es un arte que ha acompañado al hombre a lo largo de la historia es -me parece- el medio más efectivo de encontrar los ecos que hacen explícito el poder comunicar su estado ontológico, pues, es la música la que impera en un sonido y en un ritmo vital. Ahora bien, con ello va implicado que la música no sólo es una reproducción de una canción sino la evocación que lleva el hecho no de reproducir sino de producir más sonidos que enfaticen y valoricen lo dicho en la música. Es por ello quizá que el autor asuma que hay un público que verdaderamente este poniéndole atención y con ello afirme una decisión de ser participe de ese modus vivendi, pero; ¿qué pasa con el resto de las personas que no nos simpatizan ese tipo de música?¿cómo interpretamos esas canciones?¿qué nos dicen o que no nos dicen? Me parece que nos dicen lo mismo que le dicen a las mismas personas que escuchan trova, reguetton, salsa, jazz, pop, indi, etc. El hecho de preferir - como gusto, como distracción, como placer, como displacer, como morbo o como nada- no significa seguir necesariamente todo lo que implica el estilo de música. Ya que si la música la tomamos como lo que se nos aparece en el mercado: como una mercancía. lo único que provocaría es sumar "clientes" o "consumidores" de tal música más no partidarios de lo que se profesa.

Me gustaría ejemplifica para poder aterrizar un poco lo que he mencionado. En lo particular me agrada mucho la trova y uno de mis trovadores preferidos es Silvio Rodríguez, cuando escucho sus canciones me hacen sentirme feliz y enamorado por lo que canta pero en una ocasión cuando a alguien le comente mi inclinación sobre Silvio me pregunto si sabía a le había dedicado esa canción y el porque la había escrito, mi respuesta fue negativa y le sugerí que me dijera si el sabía. El tipo furioso por mi ignorancia empezó a contarme sobre la revolución cubana y los muertos y los exiliados y sobre el capitalismo y el colonialismo y sobre la figura de Silvio como portavoz de la gente cubana-revolucionaria y sobre los traidores y sobre un sin fin de cosas que aun no logro entender. Mi única escapatoria para el regaño del sujeto ese fue decirle que había escuchado Silvio sólo porque me gustaba y que eso no implicaba creer en todo lo que representa o no su música y mucho menos había pensado que escuchar un tipo de música te hacía militante de cierto tipo de creencia y causas. El caso fue que después de haber tenido esta conversación me fui a casa a escuchar a Silvio para poder encontrar todas esas cosas que no había escuchado en sus canciones y para mi sorpresa fue que cuando las escuche detenidamente jamás me pareció un llamado a la revolución o una defensa de tal.

El caso es que días posteriores me encontré de nuevo con el tipo y le dije que nunca Silvio menciona tales cosas a lo que el chico me menciono que era un tonto porque las canciones de Silvio eran simbólicas y no literales....La verdad es que nunca pensé que escucha música por sólo escucharlas necesitaba un diccionario de símbolos, pero ¿a donde quiero llegar con esto? a que no necesariamente la música que afirma una posición ontológica debe ser un llamado para sumar adeptos al menos no cuando sólo la disfrutamos por mero placer. Ello no implica que al menos chicos como esos afirmen que realmente lo que hay en cierto tipo de música no sea más que sonidos y silencios sino gritos de guerra. Lo cierto es que la trova se caracteriza por ser canción de protesta, pero no acaso toda producción artística es de alguna forma una forma de exponer la forma en cómo pensamos la realidad, lo pienso incluso hasta del mismo reguetton que refleja también un modus vivendi, como por ejemplo esa canción que dice:

"vamos a caminar a la playa, a la orilla de la arena...
hagamos el amor mami o papi o pa mi" no se incluso bien que dice pero por ahí va.

¿que nos dice esa canción? pues alguien que con cierto ritmo quiere llevar al acto amoroso consumado a una chica que le agrada, Quiero decir que yo también quisiera hacer eso, ello no implica que tendría que comprar todos los discos de reguetton para poder ser partícipe de ese tipo de música, o que almenos tenga que adoptar todo lo que implica esa música. Ahora bien me parece que es necesario seguir comentando acerca del contenido del texto cuando menciona el autor alguna de las cosas que existen dentro de este mundo como los halcones, los capos, sicarios, etc. Y gustaría citar lo que después de eso dice lo siguiente:

El Estado mexicano cree que con sólo balas y macanazos se combate efectivamente al crimen. La lucha que se está llevando contra ellos ha tenido buenos resultados aunque no los óptimos. A la misma lucha se debiera anexar el arma más poderosa, la educación. En ella hay un poder más fuerte que un rifle de asalto o camionetas blindadas. Pienso que no se debiera decir que se llevan 20 o 30 criminales capturados, sino que se debiera enseñar el por qué el modo de vida de esas personas no es lo más deseable, tampoco se debería decir que se interceptaron y quemaron 200 toneladas de cocaína, mariguana o cristal, sino que se debería informar sobre los efectos dañinos que hacen esas drogas en el cuerpo humano.

Me parece que incluso lo que observa el autor no es más que la simple puta el iceberg, puesto que, me parece que lo que ve son los efectos que hay en esta lucha contra el crimen organizado, ya que, si no hubiese tal guerra, la gran mayoría de los mexicanos no sabríamos que tan grande es la industria del narco, ya que, de fondo hay muchas cosas.

Ahora en las ciudades no encuentras trabajo

Es lo que dice la canción y eso es algo muy cierto desde hace décadas. La creciente tasa de desempleo pega no sólo a unos cuantos sino a millones. La INEGI ha evelado que más de 3 millones se encuentran desempleados sólo en el distrito federal, eso es porque hay malas políticas públicas en nuestro "gran país"-como dice el autor- y porque el gobierno es insuficiente para crea empleos y cuando los propios ciudadanos quieren levantar su propia empresa hay una serie de trabas burocráticas para poder lograrlo. La desigualdad económica es uno de los factores que también es causa de los efectos que vemos en México, la falta de apoyos a sectores primordiales es otra causa. Los campesinos trabajan para el lado malo porque es la única fuente de empleo y sobre vivencia que encuentran para la condición en la que viven. El campo por muchísimos años ha sido el sector más madreado por el gobierno algo que ni siquiera la revolución pudo sanar, la falta de apoyos e inversión a la educación es otra de las causas que van generando ese tipo de efectos, pues quién de nosotros no sabe que licenciado o cualquier egresado de una universidad tiene que trabajar de lo que sea para poder llevar alimento a su casa, esto por falta de oportunidades para quienes invierten pensando que la educación es la herramienta para poder salir adelante. Nuestra educación se ha convertido en una vaca que no da leche, la alimentamos años para que no de los frutos necesarios. Incluso dentro del mismo rubro de la academia la licenciatura ya no es suficiente. La falta de compromiso por parte de la clase política que nos gobierna que es tal vez el 2% de la población nos tiene como nos tiene, más sin embargo que hace el otro 95% de la población, porque el otro 3% de la población es la que trabaja en el narco y es la que al menos esta poniendo en jaque a los otros restantes.

Y pregunta que me hago es la siguiente: ¿cuanto nos está costando esta guerra? Puesto que no creo que salga del bolsillo de Calderón. Ya que toda guerra trae consigo una deuda. Y más allá de que el gobierno diga porque ese modo de vida no es deseable, creo que también deben de decir el porque esa gente toma ese camino. La película del Infierno nos ha dejado ver muchas cosas. Que los jóvenes toman ese camino porque es el único que hay para poder comer, que o hay sueño de progreso al vivir en el mismo infierno puesto que la propia realidad es la que impone su modo de ser, pues más allá de las intenciones de Benny de querer poner una escuela de ingles, lo primero que hay que hacer es salvar la existencia y esa sólo es a través de esa preferencia. Porque así como en ese pueblo el único orden que impera es el que propicia la mafia. Y la pregunta que me hago es la siguiente: ¿y dónde queda el gobierno que quiere sacara toda esa gente de ese modus vivendi? Mientras no les den lata lo que le parece mejor es ignorarlos. Y esa ignorancia es la que nos pega más fuerte.

Es por ello que creo que los problemas que hay de fondo en lo que nos comparte el Lic. Alberto me parecen más necesarios discutirlo para poder entablar un diálogo, sólo espero haber logrado el propósito de ser participe del diálogo que trata de inaugurar al compartirnos ese artículo.




lunes, 21 de febrero de 2011

Sobre el Lenguaje



El lenguaje es comunicación de lo que se vive
y no de lo que se piensa como vivencia.
Hamman


¿A quién le pertenecen los argumentos, al lenguaje o a quién los emite?


En el presente ensayo me propongo explorar una posible respuesta a susodicha pregunta que al parecer trata de encontrar suelo en cualquiera de los dos polos expuestos; por un lado al lenguaje como conjunto de signos que emplea el hombre para comunicar sus ideas y sentimientos, y por el otro lado el hombre que se personifica o se muestra en el lenguaje que ocupa para comunicar lo que quiere decir. Mi posición al respecto de las dos posibles respuestas tratará de caminar por en medio de las dos con un machete que hará camino, mi machete en este sentido será la propuesta de Carlos Pereda acompañado de su ética de la disputa que a mi parecer trata de encontrar una convivencia en cuanto a dos posturas que se han desarrollado a lo largo del pensamiento, a saber, la fundamentalista y la escéptica. La primera con una razón arrogante y excluyente de aquello que no entra en el juego de sus reglas de conocimiento no es tomado en cuenta, y la segunda, la escéptica que antes de meterse en especulaciones toma una postura negativa afirmando la imposibilidad del conocimiento e incluso negando un diálogo por tal.

Ahora bien, al ya haber mostrado cuál es el itinerario que pretendo seguir, me propongo en las siguientes líneas dar pie a lo dicho. Antes bien, tengo en cuenta que sería “ilícito” no proponer una meta para el presente ensayo, pero a mi parecer sería contradictorio proponer una meta fija cuando sabemos de antemano que al querer proponer un camino es por que se cuenta ya con un método infalible que siempre dará resultados. Pero no es éste mi caso, así que, apelo a la actitud de explorador que siempre estará atento a las cosas que se le presenten, que se detendrá minuciosamente en ellas hasta el más mínimo detalle y que hará todo lo posible para de entregar fielmente las anotaciones y resultados que se obtengan a partir de la investigación. Entonces, sin más preámbulos me propongo que este ensayo- cuál si fuera un explorador- sea, pues, mi bitácora.


A veces considero que es injusto que a las personas se les juzgue por lo que dicen, pues muchas veces lo que decimos no refleja lo que pretendemos decir en su totalidad, incluso también lo que queremos hacer, además muchas veces no necesitamos de las palabras para poder mostrar algo con nuestros actos. A partir de esto, me parecería un acto reduccionista el hecho de que todos tengamos que ofrecer razones y/o explicaciones de porque hacemos lo que hacemos; así si alguien mata a alguien sería tonto pedirle explicaciones, a ese idiota hay que encerrarlo y ya, después podrán venir los asuntos jurídicos y legales pero de entrada habrá que meterlo a la cárcel porque su acto -justificado o no, razonable o no- dice más de lo que probablemente se pueda argumentar .

Ahora bien, sería tonto después del ejemplo que se ha mencionado no aceptar que los actos no “dicen” en el sentido de que una acción pueda “decir más” que mil palabras por su brutal obviedad de lo que significa como acto. Ante esto, el hecho de que los actos signifiquen supondría que ya de antemano este acto este determinado por una comunidad lingüística, ¿Cómo es esto o cómo explicamos esto? Para que un acto signifique es porque su propio significado esta ya valorizado por una comunidad, es decir el acto mismo de matar no dice más nada sino es por un código lingüístico que se ha creado para designar significados a ciertas cosas, es decir, se ha hecho del lenguaje una herramienta a la cuál todos podemos acudir para dar a conocer nuestros pensamientos, pulsiones y nuestras necesidades. Así un infante que va creciendo se le va enseñando (o domesticando) el lenguaje para que se de ha entender, se le enseña a decir o pronunciar “agua” para cuando necesite del liquido, se le enseña a decir “mamá” para referirse a un vínculo familiar más próximo y aquella persona que se encargará de él o incluso se le ha enseñado que la mano dirigiéndose varias veces a la boca significa que tiene hambre.

Antes bien, sería bueno si pudiéramos preguntar sí ¿siempre es necesario legitimar y/o justificar nuestros actos? Para poder ir respondiendo esta pregunta podemos decir en primer lugar que nuestros actos ocurren en un espacio en donde alguien los ve o los puede percibir, sino no, no serian actos como tal o al menos no tendrían una significación estipulada. Entonces, al vernos envueltos en una comunidad -y sabemos que en ella se habla un lenguaje común- y sabemos también que ésta existe a partir de la interacción que hay entre los habitantes y que ésta interacción es la que la mantiene como tal, ¿necesariamente este hecho nos hace ser sujetos de comunicación? la respuesta es obvia, si. No nos podemos escapar de que nuestros actos dicen, de que nuestras acciones se encuentran parceladas en una red de significaciones y, que por tanto, no podemos escapar a lo que el lenguaje ya ha configurado porque nosotros mismos le hemos agregado esa significación si no, no lo haríamos.

Pero, cabe mencionar que existe un problema al apostar que prácticamente todo es lenguaje, por que sustituiríamos una metafísica por otra (por caso, la de los pitagóricos que decían que todo es número), más bien podemos decir que todo lo que conocemos se encuentra primordialmente en el lenguaje. Todo, esto es: también lo inexpresable, aquello para lo que parece que nos faltan palabras (en realidad, no nos faltan, pues el hecho de que ya lo nombramos, siquiera negativamente, por poner un ejemplo cuando decimos cuando algo es desconocido ya ocupamos un término para referirnos a “eso” sea lo que sea y ya de alguna forma ya lo contemplamos en nuestra esfera del lenguaje).

Regresando a la pregunta que había iniciado esto, me parece que somos en cierto sentido sujetos de comunicación porque la comunidad se establece a partir del diálogo que hay entre ellas para preservar un orden en la misma, por ello podemos decir que la comunicación es un rasgo característico que tenemos pero no el único que poseemos, puesto que, también somos también seres volitivos, somos en ciertos casos entes que actúan por mero placer y es en la vivencia plena de ellos en donde no necesitamos decir nada, porque en ciertos casos las palabras nos sobran, no caben. Pues, ¿Qué le podemos decir a una persona que se agota en llanto porque lo acaba de perderlo todo, su casa, sus hijos, su empleo? ¿Nuestras palabras de “aliento” alentaran de verdad a esa persona? ¿Acaso nuestras palabras serán tan fuertes o positivamente aceptadas que sustituirán lo que ha perdido?

Así el hecho de estar justificando nuestros actos (poníamos el caso de la persona que llora) estaría de más la propia argumentación pues el acto mismo habla por sí sólo. Ahora bien, sí un reportero lúcido de televisa le llegará a preguntar: ¿Cómo se siente? Este podrá responder quizá triste, impotente, pero sólo acudirá a esas palabras para que la pregunta del reportero impertinente no quede al aire. Pero, lo que quiero señalar es que las palabras o los argumentos que el pueda dar no satisfacen del todo a quien escucha, o incluso el no encontraría las palabras adecuadas para describirse, puesto que, las palabras no agotaría su caso, ya que, su situación en la que se encuentra rebasa por sí sola el hecho de argumentar. A la pregunta inicial de este ensayo que versa así: ¿a quién le pertenecen los argumentos, al lenguaje o a quién los emite? Podemos decir con lo que hemos dicho que tal vez al autor; porque de alguna manera suponemos que el lenguaje se acomoda a partir de lo que el hablante quiere comunicar. Los fines pueden ser diversos, convencer, mostrar, persuadir, conmover, pero resaltemos el hecho de comunicar como se pueda; y por comunicar creo que nos separamos del hecho de tener necesariamente que argumentar a favor de nuestros actos.

Mi intensión no es el hecho de poner la vivencia por encima de cuestiones de conocimiento, como si con mi vivencia quisiera pregonar una especie de evangelización de la vida, pues sería caer en un extremo radical de que cada quien vive su vida como le venga en gana, y en ese sentido sería poner como absoluto la vida y podríamos caer en el error de eliminar la propia vida de un tú, la de un él o la mía al afirmar que todo es vida. Ahora bien, ¿Por que no hacerle caso a la propia vivencia? Porque no generaría un conocimiento a la comunidad en que se está, ahora bien, para hacerle caso a mi propia vivencia se tendrían que establecer un acuerdo para que a cada miembro de la comunidad se le permitiese disfrutar del hecho de labrar su propia vida, pero entonces necesitaríamos de argumentos para justificar nuestro deseo y necesidad de hacernos de nuestra propia vida, y es por ello que no podemos quedarnos en el plexo de que mi vida como sí esta fuera la única realidad de la cuál me tengo que ocupar.

Y nos topa también el hecho de que mi vida como tal no es sino por la interacción que hay con los demás. ¿Qué quiero decir con lo anterior? pongamos un ejemplo para explicitar mejor. La acción placentera en sí misma no nos “diría” nada porque el en sí mismo no existe como tal. Lo que si existe es un entramado de cosas que le permiten diferenciarse de las demás y así reconocerse. Ante ello podemos notar dos cosas, la de conocimiento y la de reconocimiento; cabe explicar, al ir conociendo las cosas “externas” nos vamos reconociendo, porque evidentemente no somos esas cosas, y ya en ese momento vamos generando conocimiento de las cosas que no somos. Y ya después entra el acto del reconocimiento de que si no somos esas cosas nos vamos conociendo tal como nosotros mismos nos vamos mostrando, aunque al final nunca sepamos del todo lo que somos.

Entonces, podemos decir que mi vida como tal no se construye por sí sola, sino que necesariamente necesita de otras para diferenciarse, para compararse incluso para ver si tiene algún sentido, necesitamos pues de un suelo común en donde puedan darse todas estas acciones. Decimos, pues, que necesitamos de la convivencia con los demás, pero ¿cómo se da esta convivencia? ¿Quién establece las reglas del juego? ¿Cuales son estas reglas? ¿Qué se permite hacer y que no? ¿Qué pasa si alguien decide romper las reglas? ¿Hay, acaso, un ganador en este juego? No aseguro responder explícitamente a estas preguntas, pero al menos sí quiero evidenciar que estas preguntas serán un marco de referencia por dónde andaré explorando para no perderme en la vastedad de lo que se pueda decir al respecto. Ahora, pues, damos inicio a otra exploración.

Cuando nos encontramos insertos en una sociedad, notamos que esta sociedad habla de una forma determinada porque su lenguaje ha sido construido para ciertos fines, pero cabe mencionar que antes ya se habían establecido los significados que tiene las palabras para poder usarlas como referencias, es decir cuando yo le interrogo a alguien acerca de dónde queda el sanitario el sabrá a que me refiero y tratará de indicarme debidamente por donde debo dirigirme para llegar al lugar por el cuál le he preguntado. “El uso y la necesidad hacen aprender a todos la lengua de su país. ”Con la cita anterior tenemos dos cosas a considerar. La primera es que el lenguaje sirve en primera; como diferencia, es decir, las diferentes sociedades que puedan existir en el mundo poseen una lengua común en dónde sólo ellos saben lo que significan los signos y símbolos con los que se refieren al mundo. Eso se nota como una identidad, pues la lengua materna que poseen es la que les hace perpetuarse como tal, es decir, a partir de ciertos hábitos y costumbres que van organizando a partir del lenguaje. Es pues la lengua lo que constituye a una comunidad determinada como cultura.

La segunda es que el uso y la necesidad del lenguaje hacen de este la primera institución social; no le pertenece a nadie en específico, sino a la comunidad que necesita de los códigos lingüísticos para expresar lo que sienten y lo que necesitan. Es decir, el lenguaje es el medio para comunicar lo que hay en el hombre y este sirve de vehículo para expresar lo anterior. Podemos sacar que la cultura le pertenece a todos en cuanto son partícipes del lenguaje que forja esta cultura, si se pensara que hay alguien que no colabora al hecho de hacer cultura estaríamos diciendo que esa persona no pertenece a la comunidad, puesto que no usa el lenguaje de la comuna. El lenguaje apega al hombre a una comunidad determinada, poseer lenguaje significa, entonces, estar en una sociedad, cultura y el servirse de ella para la subsistencia.
Ahora bien, dentro de la sociedad hay ciertas instituciones públicas que ayudan a cumplir los fines que tenga determinada sociedad, esto hace que la comunidad tenga ciertas parcelas. Para ejemplificar, tenemos que hay jueces que van determinando cuales son las leyes que se aprueban o no, castigos que se deben de aplicar o no. Hay ecologistas que trabajan por construir en la sociedad una conciencia de la preservación del medio, hay filósofos que andan pensando el mundo para salvarlo de su enajenación y salvarse ellos mismos, hay economistas que trabajan para predecir las ganancias o pérdidas de sus acciones en las bolsas del mundo. Hay ingenieros que experimentan que material le pueda resultar más ecológico y más económico para que le de más ganancias personales. Todos trabajan desde su campo para lo mismo de algún modo, es decir, trabajan para la sociedad, pero hay algo que quiero resaltar y es que desde su campo cada uno ocupa un lenguaje propio.

Así es, aunque todos vivan en la misma comunidad, en su parcela necesitan de otro lenguaje para poderse entender con sus colegas y trabajar sobre lo suyo, de alguna manera se desprenden un poco de ese lenguaje común, no es que lo olviden sino que ellos han creado un lenguaje secundario que les ha ayudado a avanzar sobre su campo. Por ejemplo, el filosofo a inventado conceptos como “inconmensurabilidad” y con ello quiere decir algo específico con respecto a su campo porque seguramente el policía que trabaja para resguardar el orden no tiene idea de lo que esta palabra significa, incluso puede decir que ni siquiera sabia que existía. El economista o un corredor de bolsas no necesitan de conceptos como el ya mencionado sino necesita de números para poder entrarle. Así también el ecologista necesita calcular el índice de CO2 para calcular el nivel de preocupación que debe tener para advertir a la población que no circule más su automóvil.

Con lo descrito sacamos lo siguiente: que cada quien dentro de su campo cuanta con un lenguaje alterno el cuál posibilita que sus hablantes se pueda comunicar, ahora bien debido a la singularidad que muestra cada uno se muestra de momento imposible que se puedan mezclar diferentes campos semánticos, es decir en el sector jurídico es imposible se tornaría imposible querer dialogar empezando a argumentar lo siguiente: me parece que es imposible que se legalicen los matrimonios si primero no se ha tomado en cuenta que el H2O hierve a 212,00ºF; tal vez podría decir un filosofo que la propuesta del químico es inconmensurable con la del legalista, ahora bien, lo que se nota es que ambos deben de hablar un mismo lenguaje para que se entiendan sino no hay avance en la legalización de los matrimonios gays. Ahora bien lo que ganamos es que al ver lo ocurrido en el caso anterior notamos los límites del lenguaje de cada uno y en esos límites dejan bien marcados cuáles son sus horizontes de comprensión (podría decir algún hermeneuta casado con Gadamer).

Y con respecto a la pregunta nodal del siguiente ensayo, ¿Qué pasaría? ¿A quién le pertenecen los argumentos, al lenguaje o a quién los emite? Podíamos quizá a apostar de que al lenguaje, pero, ¿Por qué? Por que suponemos que hay modelos de argumentación específicos para satisfacer ciertas necesidades e intereses y que los encontramos para ocasiones específicas o para desarrollarnos en ciertos campos específicos y, por supuesto, limitados. Así, para poder entender cuando debemos de dejar de consumir comida chatarra debemos de entender primero o tener una noción preliminar de que el exceso de carbohidratos y grasas bloquean las arterias, que son los conductos por los que fluye la sangre, y que debido a ese bloqueo pueden ocasionarse en nuestro cuerpo ciertas enfermedades como la diabetes, la hipertensión, infartos y un montón de cosas que a primera vista no nos dicen nada, pero que cuando lo familiarizamos con nuestro lenguaje primario o familiar empezamos a dejar de consumir en exceso ese tipo de alimentos que contengan los espantosos carbohidratos y grasas porque lo que nos están diciendo de fondo es que vamos a morir o que no podremos disfrutar de una vida saludable si es que queremos seguir viviendo.

Entonces parece que los argumentos pertenecen a un lenguaje en el cuál nosotros podemos ver implicaciones existenciales de cualquier índole. Incluso a la hora de querer decir algo en este ensayo para que me sea evaluado tengo que recurrir a un repertorio de palabras dentro de mi campo(el filosófico) para que sea entendido y con ello yo pueda obtener una calificación y así pasar una materia y continuar mis estudios de posgrado. Pero entonces, ¿Son todas estas mis palabras? Pues, parece que no, porque me he servido de un repertorio de palabras que ya estaban ahí -aunque específicamente no pueda decir dónde- para elaborar este ensayo y he tratado de acomodar estas palabras conforme a una reglas de la gramática para que tenga cierta coherencia todo lo que he escrito hasta el momento. Pero, entonces ¿dónde está lo que yo pienso al respecto de lo que me he venido preguntando si sólo me he servido de un lenguaje ya construido en donde las palabras ya tienen una carga de significado específica que el mismo lenguaje ha estipulado o determinado?

No parece un buen camino el que nos arroja la posible repuesta que lanzamos, porque entonces lo que resultaría sería es que somos sólo títeres que juegan a ser el titiritero del lenguaje que puede usarlo a su antojo. Pero, entonces sólo seriamos parte de lo que alguien ha dicho que seamos, pero entonces, ¿quien nos puso a actuar? No quisiera caer en esencialismos ni mucho menos aunque se antoja salvable para el momento de angustia. Ahora bien ante este panorama, me parece pertinente empezar a trazar un camino que medie entre las dos posibles respuestas que he mencionado, doy pues paso a lo que en el comienzo de este ensayo mencione.

La pregunta que trata de animar para empezar a cortar monte me parece que sería la siguiente: ¿Cómo conciliar a las dos posturas antes mencionadas, es decir a la que apuesta por el lenguaje y la que apuesta por el que emite el lenguaje? Me parece que el primer paso para la conciliación y para el avance del camino es necesario que las dos empiecen a convivir, que ninguna de las dos se excluyan mutuamente. Me parece que esa sería lo mejor porque en la convivencia se podría dar un diálogo que permita la expresión de ambas sin caer en determinismos absolutos y definitivos. Es pues, creo, en la misma convivencia en donde se van estableciendo las propias reglas en las que se pueda seguir conservando tal convivencia, porque sí de antemano de trata de corregirlas imponiéndoles un molde de convivencia se les estaría reduciéndolas sólo a hacer lo que queremos que sean y no permitiéndoles que se muestren tal y como son (si eso es que existe).

Al encontrarnos ante la necesidad de hacernos de nuestro propio camino, quiere decir que hemos aceptado un camino fuera de todo respaldo metafísico por decirlo de algún modo, pero ello no quiere decir que, por tanto, se haya olvidado o se haya rechazado como sí se tratase de una nieve que no es de nuestro agrado sino que simplemente a partir de lo que esas posturas nos mostraban no queremos seguir ese camino ya trazado y al ver nuestra vida cómo sólo operantes de ese juego decidimos trazar el propio, ante la grieta que abrimos cuando cuestionamos porque las cosas son así y no de otro modo es cuando tratamos de encontrar sentido a lo que se nos esta presentando como circunstancia. Entonces podemos decir que la Historia no es un peso bien establecido y fijo (o sea, un peso muerto) que cada uno de nosotros hubiera de llevar a cuestas, sino que, como el lenguaje es algo que ha de ser reformulado a cada momento, y que obtiene sentido sólo a través de las obras y manifestaciones que hagamos nosotros los individuos.

Entonces podemos decir que el lenguaje no es esa estructura lingüística que se encuentre ahí como un objeto ya hecho y que nosotros sólo podamos acudir como si se tratará de que la puedo portar a mi gusto, ello sería sólo lo que la semántica pensaría, pero en nuestro caso el lenguaje como tal debe de ser reformulado para que yo pueda ocuparlo e imprimirle el sentido que deseo mostrar con mis palabras, entonces me atiendo y me entiendo con el lenguaje porque yo mismo me veo como un discurrir entre frases y pronunciaciones que van marcando indicativamente el rumbo que he decidido tomar. Así pues tampoco puedo decir que el lenguaje sólo me pertenece a mí sino que gracias a que los demás pueden reconocer ese mismo lenguaje del cual yo me ocupo para entenderme es que mis propias posibilidades de mostrarme se hacen factibles.

Empezamos, pues ha ver cómo es que si es posible una convivencia en las dos posturas. Ahora bien, en la actualidad el destino de las sociedades se encuentran trazadas por un discurso económico-político y ese discurso esta concentrado en unas potencias mundiales que van estableciendo el rumbo que ellos han decidido propio del mundo. Ante eso, como habitante del mundo no puedo quedarme callado, porque hay personas que están decidiendo como debo yo de acoplarme a esas condiciones si es quiero vivir. Entonces lo que necesito urgentemente es dialogar sobre esas condiciones que han elegido para la vida, pero, ¿Qué argumentos necesito para hacer valer mi punto de vista no cayendo en un subjetivismo sino apelando a un intersubjetivismo en donde todos nos encontramos en convivencia y en dónde se haga valer la importancia que tiene el recurrir al diálogo?

Ante esto, Pereda nos puede brindar bastantes formulas para establecer un diálogo en donde los dos bandos puedan éticamente dar sus puntos de vista, esto con el fin de no zozobrar el intento de conciliar los dos bandos. Las reglas de la disputa nos serán de mucha ayuda para establecer un lugar propicio en donde ambos bandos puedan hacer notar cuales son sus pretensiones e intereses y con ellos ver en la medida de lo posible cómo es que se pueden llegar a acuerdos que satisfagan las dos partes. A decir, Pereda se enfoca mucho en hacer ver que antes de que las personas que se pongan a dialogar o a debatir deben de contar con ciertas actitudes o virtudes epistémicas para que el dialogo tenga frutos buenos, es decir, se deben a apegar a ciertas reglas para que se pueda dar una sana disputa.

A saber las reglas son las siguientes cuatro: 1) Con respecto a las perplejidades, conflictos y problemas de creencias, piensa que tratarlos con argumentas conforma el modelo para enfrentar las dificultades. Sobre esta primera regla Pereda nos dice que la mejor forma de hacer ver claramente lo que queremos decir es argumentando, ya que la acción de argumentar radica en toda aquella persona que tiene la capacidad de razonar, en el sentido de que piensa y puede respaldar lo que piensa; 2) Ten cuidado con las palabras. Ante esto advierte Pereda que existen dos tipos de violencia latente en la argumentación, la externa y la interna. La primera se refiere a cuando alguien desquiciado por argumentar cambia un argumento por un gancho al hígado, y la segunda cuando en los propios argumentos se encuentras palabras que mediante la “falsificación” de argumentas se quiera ganar la disputa; 3) Evita los vértigos argumentales. Pereda dice que: se sucumbe a un vértigo cuando quien argumenta constantemente prolonga, confirma e inmuniza el punto de vista ya adoptado en la discusión , y; 4) Atiende que tus argumentos no sucumban a la tentación de la certeza o a la tentación de la ignorancia, pero tampoco a la tentación de poder o a la tentación de impotencia. Sobre esto último el autor nos advierte que no debemos de caer en el fundamentalismo ni tampoco en el escepticismo porque no se permitiría el diálogo, así estas reglas no se pretende que sean imposiciones éticas sino indicadores que tratan de establecer un convivencia en dónde no se caigan en estos extremos. Pues tener en cuenta estas reglas-indicadores- pretende tener de antemano una actitud que permita el diálogo.

Sobre este camino es, pues, donde se puede empezar a andar. Ahora bien las reglas-indicadores no lo son todo, ya que, Pereda incluye ciertas virtudes epistémicas que deben de prevalecer en las personas que se someten a la disputa, a saber estás son: integridad epistémica, el rigor y espíritu de rescate. Estas virtudes mencionadas anteriormente pertenecen a un segundo orden, entonces supondríamos que hay una de primer orden las cuales son: constrastabilidad empírica, el poder prospectivo, la coherencia y el poder explicativo. Las virtudes mencionadas deben de encontrarse implícitas a la hora de apostar por algunos círculos argumentales que nos ayudarán a completar el desarrollo de la disputa. Es pues, la ética de la disputa, una propuesta para el debate que se pueda dar en las distintas disciplinas del saber en dónde se puedan establecer los acuerdos para normar el propio conocimiento. Ahora sólo queda que los dialogantes puedan ver esta propuesta como una nueva vía que se va construyendo y reconstruyendo para todo aquel que quiera defender su posición, y de que mejor manera que la de argumentando.

martes, 18 de enero de 2011

Nuestra prisa

El tiempo que vivimos a diferencia de la antigüedad que creía en un tiempo cíclico, es decir, que volvemos vivir infinitamente lo mismo, que después de una época de creación le sigue una decadencia y así sucesivamente se omitió con la llegada del cristianismo a Occidente que proponía la visión de un tiempo lineal. Esto es, que hay un supuesto teológico que fundamenta el tiempo, es decir, que Dios con su omnisapiensa y su infinito poder crea al mundo y todo lo que hay en él. Así pues Dios crea el mundo en 7 días que ya son una medida del tiempo; y según la creencia en el cristianismo así como hubo un principio va haber un final, conocido dramáticamente como el Apocalipsis o final de los tiempos. Pues bien, estas dos concepciones del tiempo reinaban –digamos- canónicamente en la cosmovisión de las personas. Con ello no quiero decir que todas las personas del mundo tenían presente sólo estas concepciones del tiempo. Aún muchas comunidades agrícolas siguen rigiéndose por un tiempo cíclico, es decir, saben en que época del año sembrar para así cosechar en tal época. Conocen muy bien la periocidad del tiempo. Incluso en la iglesia católica posee un calendario totalmente distinto al que ellos llaman “civil”, el calendario de la iglesia se llama litúrgico que se encuentra regido por la luna. Pues bien, a decir de la forma en lo que en la actualidad concebimos como tiempo, no corresponde para nada con esas dos visiones antes mencionadas sino que es un tiempo que no soportaría el pensar en un volver a vivir lo mismo y tampoco se imagina un tiempo final, es un tiempo que avanza tan rápidamente que lo único que importa es agotarse en el mismo tiempo. Me explico mejor, la manera tan rápida en la que pasa el tiempo o mejor dicho la manera en la que pensamos en que pasa el tiempo nos hace actuar como gentes que no tienen tiempo sino que somos el tiempo mismo que se nos escurre entre los dedos. Que a cada paso que avanza el tiempo nosotros vamos siguiendo ese mismo andar, nuestra percepción del tiempo no sólo tiene que ver con la forma de mirar como marchan las manecillas sino tiene que ver con la forma en cómo vemos el trabajo, la educación, el crecimiento de nuestros hijos, la forma de conseguir dinero, las posibles adquisiciones materiales, la forma en como vestimos, lo que preferimos ver como entretenimiento, la forma en la que nos relacionamos con los demás, incluso la forma en la que amamos, la forma en cómo pensamos, en cómo nos adaptamos al medio, a veces en una forma tan radical para nuestra propia vida: la manera en cómo nos construimos como personas. En esta última parte estriba lo que me ha motivado más fuertemente el escribir estas líneas. Entonces me parece pertinente el estudio o la reflexión acerca del tiempo o la manera en cómo vemos el tiempo en la actualidad para tener un esquema de la manera en cómo nos desenvolvemos en el mundo y de la forma en la que seguimos manteniéndolo y/o conduciéndolo. Creo que es necesario este análisis para aclarar que es lo que nos ha llevado a construirnos como personas y como sociedad de una manera tan rápida que nos provoca una fragilidad en la construcción de una cultura que tenga bien definidos los límites y proyectos que tiene para sí misma. Tampoco pretendo establecer una nueva conceptualización del tiempo porque seguramente hay otras ciencias que pueden ver el tiempo de modo distinto, por ejemplo la física contemporánea que apuesta a que el tiempo no existe, pero realmente dialogar con el tiempo de la física no me importa. Lo que si me importa es explorar en lo social, que es el marco en el que se desenvuelven las personas y se construyen, porque ahí es dónde se manifiesta claramente la presencia que tiene el tiempo en la manera en cómo ellos se piensan y se construyen. Quiero aclarar que tampoco se trata de un psicologismo sino de tratar de transparentar el modo de ser que se construye a partir de la noción del tiempo. Hasta aquí hemos hablado de lo que nos interesa abordar pero no hemos dicho de que tiempo estamos hablando, pues bien el tiempo rápido que vivimos lo llamaré: el tiempo vertiginoso. Ese tiempo lleno de velocidad que hemos elegido como modo de vida.

martes, 4 de enero de 2011

Envolvimiento vs Desenvolvimiento

No cabe duda que nos desenvolvemos y envolvemos al mismo tiempo, la razón de esta afirmación se encuentra justificada en las celebraciones recientes que se han dado a nuestro alrededor, en estas fechas recientes se festeja el fin de año y el comienzo del otro. Este año tendría que haber sido muy especial y tal parece que nos ha quedado a deber como la selección mexicana, como los políticos que nos gobiernan y como nosotros mismos cuando hemos fallado en los deseos no cumplidos este año. Parece que el tiempo que son las circunstancias no nos favorece - y por supuesto- que nosotros no nos vemos favorecidos también. Ahora bien, eso no quiere decir que todo el año haya sido malo o lleno de malos momentos, el año mismo me ha brindado muchas satisfacciones y muchas cosas buenas que seguir manteniendo. El problema estriba es que parece que siempre es más de lo mismo. Ya lo ha dicho Bosé. “el tiempo pasa y no de largo, y hay quien no se entera que, somos los mismos envueltos en novedad”. La novedad de las cosas parece envolver a las cosas con diferencia pero en el fondo seguimos siendo los mismos.

Parte de lo que decía al principio de desenvolvimiento y envolvimiento. Pretendemos creer que nos desenvolvemos en un año para envolvernos al final del mismo para hacer un recuento de los que hicimos y de lo que no. Es verdad que al pasar de los años vamos acumulando experiencias, eventos, enseñanzas, errores, y demás, pero a pesar de haber ganado cierto terreno seguimos cometiendo errores. En todo eso podemos ver un deseo enterrado en nuestro acto de seguir viviendo y es el de perfección. Nuestro deseo nunca satisfecho parece darnos las esperanzas que necesitamos para respirar cuando no haya mucho aire, es decir, que nos pueda apaciguar en ciertos eventos bochornosos, difíciles, frustrados, en fin. Lo que pretendemos con ese deseo es sanarnos de los males y el mal que nos llega y que en otro momento generamos. Pero lo que creo que ganaríamos más al cumplir ese deseo es el olvidar, el deshacernos de todo aquello que nos provoque una impotencia a no poder regresar a corregir lo que hemos hecho mal. Me explico mejor, cuando de repente nos acordamos de cierto evento y escuchamos lo que dijimos y lo que provocamos o lo que desencadenamos nos maldecimos mil veces por haber dicho semejante barbaridad o haber actuado de una mala forma y es cuando pensamos que podríamos dar cualquier cosa para regresar pero como sabemos que eso es difícil, deseamos profundamente OLVIDAR.

Pero, detesto decir que olvidar no es algo que nosotros podemos hacer a nuestro antojo como si se tratara de oprimir “ctrl.+z” y ya esta solucionado, nuestros recuerdos nos aprisionan y nos hacen actuar de cierta forma, no podemos negar nuestro sentido histórico que nos empuja a un advenir. En ese sentido negar que hemos sucedido temporalmente es un deseo absurdo. Así pues el olvido se torna como aquello que glorifique y nos salve de ese no-aceptar como es que hemos venido sucediendo después de tal evento. Bebo y Cigala, en lágrimas negras aparece una canción donde dice: se me olvido que te olvide. Eso es, nada menos que la afirmación del recuerdo que perdura y que marca. Así pues el olvido sólo es ficticio cuando uno se propone hacerlo, no lo es en otras cosas porque seguramente las otras cosas no son importantes o porque simplemente pasaron de largo sin dejarnos nada con lo cual nosotros podamos reconocerlo en algún momento.
Así pues a la espera de las doce campanadas que anuncien la partida del año viejo y la entrada del año nuevo no disponemos a mencionar quizá doce deseos que pretendemos cumplir en el año en que pretendemos desenvolvernos una vez más. Y así continuar con nuestra vida.

Es pues esta divagación un resultado o más bien dicho un conglomerado de situaciones que me han llevado a escribir esto. No se sí haya una razón en este hecho o más bien un fin que pretenda sanar, más bien lo que prendo hacer es iluminar un poco la forma en como pienso que me he desenvuelto y una vez más me he envuelto.

Feliz AÑO.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Reflexiones sobre las moralejas de Esopo

Hace una semanas a mis alumnos de ética profesional y de ética y valores les deje que reflexionaran sobre las 10 primeras fabulas de Esopo con la intensión de que notaran los valores o la conducta preceptiva que se muestra en la literatura. Elegí a Esopo porque esta fuera de todo dogma religioso y la verdad porque no quería comprometerme con alguna religión. Y bueno, para que ellos pensaran que sólo les dejaba tarea pensé que sería buen aliento para ellos que vieran que también uno como maestro hace la tarea, así que hice también mis reflexiones. Al final trate de englobar lo que para mi significan las fabulas, espero que le agrade al lector.


Sobre la moraleja 1: Pon tu esfuerzo y dedicación en lo que realmente estás preparado, no en lo que no te corresponde.
Cuando se nos asigna un cargo o una misión, debemos de estar atentos sólo a lo que se nos ha confiado y tratar de hacer el mayor esfuerzo para que las cosas concluyan de la mejor forma posible, ya que, si sucede lo contrario; nuestro resultado será negativo y difícilmente podremos tener la confianza de quienes desde el primer momento confiaron en nosotros.

La vida es tan plural y necesita de tantos oficios que querer ser todos es una tarea imposible y absurda, de alguna forma podemos dominar ciertos oficios pero no todos, sin embargo hay quienes se empeñan en querer ser todos y lo único que consiguen es empeorar lo que quería componer o reparar.

2: Nunca desprecies lo que parece insignificante, pues no hay ser tan débil que no pueda alcanzarte.

Quien somos en primer lugar para considerarnos superiores ante otros, todos somos seres humanos. Puede haber condiciones físicas que puedan servir como contra-argumento o quizá daños cómo enfermedades, pero eso no quita que el mismo sea un ser igual a mi, pues también es un ser humano. No debemos de permitir que nuestra soberbia inunde nuestra perspectiva sobre los otros.
Por ahí dicen: nadie es tan pobre que no pueda regalar una sonrisa ni tan rico que no la necesite.

Muchas veces pensamos que hay personas que indudablemente jamás te extenderían la mano en un caso de emergencia y por ello no procuramos cultivar nada en ellas, pero ¡oh! Sorpresa cuando son los primeros en ofrecerte su ayuda sin pedir nada a cambio.

4: Nunca traiciones la amistad sincera, pues si lo hicieras, tarde o temprano del cielo llegará el castigo.

Platón decía que un amigo es como un alma en dos cuerpos. Con esto no quiero decir otra cosa que traicionar un amigo es como traicionarse a sí mismo. Aunque el término amigo pueda ser entendido de diferentes maneras toda interpretación apunta a que un amigo es alguien con el que tú puedes contar como si contaras contigo mismo e incluso mucho más. La amistad es algo que nos debe acompañar por el resto de nuestra existencia, es uno de los bastones inapreciables con los que cuenta el ser humano.

5: Más profundo es nuestro dolor cuando nos vencen con nuestras propias armas.

Quién puede negar que a veces se ha equivocado sobre algo o sobre alguien, y cuantas veces nos han callado la boca porque precisamente estábamos errados, hay un dicho que dice: el pez cae por su propia boca. Y es que a veces nuestra lengua se convierte en nuestra propia asesina.

8: Con paciencia se resuelven muchas dificultades.

La paciencia es un árbol de raíces muy amargas pero de frutos muy dulces.

10: No niegues con tus actos, lo que pregonas con tus palabras.

Quien va a fiarse de alguien que nos seduce con sus palabras pero con sus actos no nos demuestra absolutamente nada de ese paraíso. No sólo es necesario decir que queremos o amamos (por ejemplo) si no lo demostramos. De que sirve decir que quiero cambiar el mundo para que sea un lugar mejor para vivir si nos quiero modificar primero mis errores.

Reflexión general de las fabulas

Al final las fábulas parten de la vida misma, la cuál siempre estamos haciéndola como un camino, como un cuadro de pintura el cuál el último paso o nuestro último trazo será el que le dará el sentido último del camino o del cuadro. Así que depende sólo de nosotros como es que queremos trazar ese camino o como es que queremos que luzca nuestro cuadro de la vida.

Las reflexiones sacadas de las fábulas anteriores no son otra cosa que la reafirmación de la propia preocupación de nuestra vida y no sólo la de nosotros sino también la de los demás. El terreno de la experiencia de donde son sacadas las fabulas funge como la que nos va arrojando verdad acerca de cómo es que van aconteciendo las cosas. Es pues la experiencia de vida ligada a nuestra circunstancias la que nos sirve de maestra que nos enseña que caminos posibles hay.

La tarea como alumno, a mi parecer es saber elegir mediante lo enseñado cual es el camino que decidimos caminar o incluso cual es el camino que decidimos inventarnos. Para mí una buena persona radica en hacer lo que verdaderamente importa para el cuidado de sí mismo y en hallar o hacerse de un camino propio a pesar de que las circunstancias y nuestra tracidicíon nos empuje a moldes ya establecidos, pero ahí la importancia del cuidado de sí mismo, porque de ahí se parte para la elaboración de la propia existencia. Porque hasta donde sabemos sólo se vive una vez y hay que hacer de nuestra vida: la única de la cuál no hay de que arrepentirse.


domingo, 8 de agosto de 2010

3 Meses y contando

Según una prueba de sangre y los resultados que arroja junto con los cálculos que sólo los ginecólogos y las mujeres entienden el día de hoy cumples tres meses de gestación. Pues bien, me da gusto saber que vas creciendo bien y que tu mamá tiene los niveles óptimos para seguirte concibiendo en su vientre. Déjame expresarte que a tu mamá le has causado un antojo enorme por las cosas picosas que suele combinar con los pepinos, hasta el punto en que ya has acabado con todos los que había en la tienda de abarrotes de la zona. El otro día que fuimos a bañarnos al río y tu mama parecía una pelota porque no podía sumergirse del todo, pensamos por un momento que el agua no era de tu gusto puesto que tu mamá sentía extraño porque no podía sumergirse del todo.
Hace unos días leí con tu mamá un correo donde especificaba lo que se supone que debe de estar pasando contigo, según desde hace unas semanas ya puedes escuchar, ojala hayas escuchado los chistes que te conté y las cosas que trato de enseñarte cuando nos bañamos, espero que te haya gustado sentir la arena de la playa en donde estaba con tu madre. Aún no he tomado fotos de la pequeña pancita que apenas se deja ver en tu mamá, pero esperaré a que crezcas más para que puedas verte cuando estés afuera.
No se sí a estas alturas ya tienes conciencia, pero me gustaría que disfrutaras cada cambio que se te presente y que te aferres a salir de ese vientre dentro de seis meses. Te esperamos con muchas ansías, Te Amo.

sábado, 7 de agosto de 2010

Carta de un futuro padre desesperado

A diario escucho noticias que me hacen pensar mucho en ti, las noticias revelan un país sumergido en la delincuencia, en la mala repartición de la riqueza y en una sociedad que poco a poco se autodestruye. Nadie quiere ayudar a nadie, todos temen a que ayudando los puedan chingar, en estos tiempos parece que una decisión prudente es que cada familia posea un arma de fuego. El presidente de la república donde vivimos lucha desesperadamente por una guerra que el mismo propicio; y más que una revolución suena más una guerra civil-crimen organizado. La escasez de agua en varias zonas del país legítima programas sobre el cuidado del líquido vital, enfrente del golfo de México se sigue derramando petróleo que nadie puede parar. No te imaginas cuanta diversidad de especies marítimas se extinguirán en poco tiempo. El dinero cada vez más rinde menos, y parece que le hemos perdido fe al mercado puesto que no sabemos a donde se va todo el dinero que gastamos, no hay una mejoría en la forma de vivir de los ciudadanos. Las lluvias recientes han hecho que mucha gente duerma en albergues dejando atrás todo lo que tenían por suyo. De repente me arrebata la atención la teoría del 2012, es decir, la del fin del mundo. Desgraciadamente no hay un maya de esos que pensaron en el 2012 para consultarle bien de que se trata, y en el maldito history chanel no han encontrado en Nostradamus si existe alguna profetización acerca del 2012 o algo cercano que anuncie el próximo fin del mundo. Se que me escucho pesimista pero es que no le veo la vuelta de tuerca a esta situación que se vive actualmente. Sólo espero que en 6 meses puedan cambiar un poco las cosas, al menos mantengo la esperanza.